Crítica y trailer de Hugo, de Martin Scorsese

A simple vista, La invención de Hugo parecía un proyecto más bien extraño para Martin Scorsese. No sólo porque, tras cuatro colaboraciones consecutivas, dejara de contar con Leonardo Di Caprio como su actor protagonista -que también- sino porque adaptara un libro infantil en tecnología tridimensional, estrenado en época navideña, y producido con un mastodóntico -y excesivo- presupuesto de 170 millones de dólares. Parecía un trabajo muy de encargo, casi un paso en falso del director de películas como "Uno de los nuestros" o "After Hours". Afortunadamente las sospechas eran infundadas y no estamos precisamente ante el trabajo pasteloso, funcional, que apuntaba su irritante trailer promocional: es, en realidad, una de las películas más personales de la carrera de Scorsese, quizás la más inspirada desde Casino.
 
El film tiene su base literaria en la novela gráfica "La invención de Hugo Carbret", de Brian Selznick,  que ha sido adaptada por el guionista John Logan -quien ya escribiera la infravalorada El aviador para el propio Scorsese-.  El Hugo del titulo -interpretado muy convincentemente por Asa Butterfield , el protagonista de El niño con el pijama de rayas- y sus peripecias como huérfano en una estación de tren en el París de los años 30 no dejan de ser una mera excusa para que Scorsese cuente lo que de verdad le interesa. Puede decirse incluso que algunas subtramas y personajes (toda la parte del inspector de la estación es lo más infantiloide del film) parecen un pegote innecesario que distraen del esqueleto principal de la película. Aun así, lo bien que maneja estos elementos el director y el esplendido trabajo de Chloe Moretz, Sacha Baron Cohen o Emily Mortimer hace que estos momentos tampoco desentonen en exceso.
 
Lo que realmente le interesa a Scorsese y verdaderamente fascina de La invención de Hugo es la trágica historia de Georges Melies (un excelente Ben Kingsley), el hombre que traslada a Hugo su pasión por el cine y el arte de contar historias. El protagonismo de Melies va de menos a más en el film y acaba monopolizando el fabuloso último tercio.  En ultima instancia, la película no trata tanto de un niño huerfano como del hombre que le enseña su pasión por el arte de la imagen en movimiento.  Tiene su gracia porque es de sobras conocida la cinefilia enfermiza de Scorsese –ni Quentin Tarantino ha visto más pelis que él- y su pasión por la restauración del cine de todas las épocas: sin entrar en spoilers, el devenir de la historia de esta película es totalmente fiel a su discurso como cineasta y su amor al medio.  Obvia decir que formalmente la película es una maravilla, con un uso resultón del 3D, un diseño de producción impresionante y con escenas tan tremendas como la del doble accidente de tren o todas aquellas en las que se reconstruyen los rodajes de Melies. Si fuera un poco más ágil y dinámica, estaríamos ante un top3 claro de la carrera de Martin Scorsese. Y, aun así, La invención de Hugo es seguramente la mejor de las películas nominadas a los Oscar de este año.

Estreno: 24 de febrero

Jordi Balfagón

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